53. Revelaciones
Siento en apretón en mi mano, la tención que se percibe se puede cortar hasta con una tijera. Volteo a donde Ibrahîm y él se encuentra serio como si quisiera descubrir algo.
—¡Esto no puede ser! —la voz de la señora se escucha presionada, como si un lazo la estuviera horcando lentamente. Su rostro es el sinónimo de sorpresa, es tanta que parece que le cambió —. ¿Sophia Valeria Pavanelli, dijiste? —Pregunta sin creer lo que escucho.
—Si, ese es mi nombre —contesto seria tratando de no demostra