52. La historia jamás contada (2)
Esa mujer que había acogido a esa hermosa bebé, que solo se encontraba delicada y frágil cual terciopelo con perfume a miel y su mirada penetrante cual deseo. El avellana de sus ojos hacían temblar a cualquiera, Así era la nena, aún pequeña te podía quitar el aliento de tu boca.
La buena mujer se sentía alegre, sentía que su vida iba a cambiar y el regresar a su país natal, era de felicidad para ella. Milán era un lugar moderno y hermoso, donde la moda y el vino se encuentra en cada esquina de