Dylan es el primero en reaccionar. Se levanta de su asiento, caminando directo hacia la pareja que se sostiene de la mano con valentía y sin intenciones de ocultarse.
—¿Leandro? —musita con los ojos muy abiertos, su expresión refleja incredulidad—. ¿Mi hermana es tu mate?
—Sí —responde Leandro con voz apenada, aunque firme.
Dylan da un paso hacia adelante, con una mirada afilada que perfora al rubio.
—¿Por qué nunca me lo dijiste? —dice con la voz cargada de reproche—. Tuviste tantas oportunida