Ryan regresa a Fuerza de bronce con una sensación de vacío extraña. Es como si muy en el fondo sintiera que no debió dejar ir a aquella niña a su manada, pero ¿por qué? No tiene sentido esa preocupación que le quema el pecho.
—Necesito un baño, comer y dormir —masculla para sí cuando se ve frente a su casa—. Esa chiquilla estará bien, ella es muy valiente y fuerte. —Suspira.
Tras un baño reparador, Ryan es servido en el comedor donde devora toda la comida que se le pone en la mesa, acto seguido