La cara de Jesse sinceramente daba risa pero no pensaba admitirlo, tampoco el hecho de que lo seguía queriendo y que en el fondo me preocupaba en ciertas ocasiones.
— Eres increíblemente narcisista, en fin, al menos en esta ocasión voy a manejar yo porque no quiero que tengamos un accidente sólo porque tú andas en las nubes.
Salimos de la casa mientras miraba a Jesse sonriendo de lado a lado. Llegamos al supermercado y decidí adelantarme para buscar la comida de Pelusa, él se quedó detrás mie