Seguí llorando al escucharlo y cuando menos lo espere recibí un beso, me sorprendí pero no lo alejé sino que más bien lo acerqué a mí y mis brazos lo recibieron con total aprobación. Él puso una rodilla en la camilla y se apoyó con sus manos a los lados.
— Te quiero Alexa — él besó mi frente — espera un momento que tengo algo para ti, no te lo había dado porque la ocasión aún no se presentaba.
Él me dió una caja y al abrirla miré una pulsera de oro puro que traía varios colgantes, todos ellos c