Capítulo 47: Una cruel traición.
El agua caliente resbalaba sobre su cuerpo desnudo, y su vientre crecido comenzaba a oprimirle los órganos internos. Aquella era la primera vez en que sentía que un baño era u verdadero reto; estaba ya muy embarazada, y solo era cuestión de tres meses para que el heredero del Alfa Ares, abriera por primera vez sus ojos al mundo. Terminando aquella dificultada ducha, Eufemia se vestía con su más cómoda pijama, y encendiendo el ordenador que Ares le había dejado en lugar de su teléfono, comenzaba