Capítulo 48: Una bala en el silencio.
—¡Corran, no se detengan! —
En medio de la nieve y una terrible tormenta, varias siluetas huían hacia los bosques.
—Por favor, alguien ayúdeme, mi bebé tiene frío —
La tormenta arreciaba con violencia, y tan solo encontrar una cueva podría salvarlos a todos de morir congelados en la nieve. Los pasos torpes se volvían lentos, y el cielo gris tan solo presagiaba más tormentas idénticas a esa en la que se encontraban. Habían salido huyendo de la vieja mansión entre las montañas, cuando repentiname