Durante los siguientes días Julián sintió que había despertado algo en él que creía enterrado. La emoción de la caza, el placer de la conquista, la adrenalina de saber que cada gesto, cada palabra, cada mirada contaba. Se sentía renovado, como si años de polvo se hubieran desprendido de su alma, revelando al hombre que una vez fue. El hombre que había enamorado a Elena Rivas antes de que el mundo se interpusiera entre ellos.
La encontraba en los pasillos de la Torre Vancroft, donde ella caminab