Austin no se había comunicado con los escoltas de su esposa, no obstante, ellos le tenían un informe detallado de sus actividades, porque cada día iba a la agencia de modelaje y al salir visitaba a su “hermano” hasta altas horas de la noche, cuando regresaba a la mansión. Desde la discusión con el personal, no se dignaba ni a mirarlos.
–¿Cuándo regresa el idiota de tu esposo?
–Pronto, pero no te preocupes, seguiré viniendo igual.
–No te pregunto por eso, solo