Cap. 34 El origen de la maldición
Rowena se subía el tirante de su vestido de novia, estaba lista para su gran momento. Aunque eso desafiaba a Enrietta poderosamente.
Sintió un mareo fuerte y se agarró de la cama.
—No, ahora, no.
Tenía que llegar al jardín donde estaban esperándola para la boda, tambaleante bajó las escaleras y se topó con Oswaldo.
—Vaya, Claire, parece que dio el gran golpe.
Si se acercaba un poco más, le daría uno bien fuerte.
—La esperan en el jardín.
Caminó con aplomo y trató de sonreír, pero todo le daba vu