29: la caja
Carlotta ya había llegado a Milán, dejar a Giovanni no fue nada fácil, por una vez, se enamoró y le pasó ésto. Le vio tan mal que la partió el alma. Subida en el taxi, pensaba en él, en su italiano, ese hombre de pelo negro, de ojos grises e intensos, de esa perilla, de esa sonrisa blanca como la nieve. Esas cicatrices que le hacían ver extremadamente sexy. Ella definitivamente estaba totalmente enamorada de Giovanni, le echaba de menos, le extrañaba. Sus lágrimas caían pensado en esos momentos