CATHERINE.
Me puse el vestido rosa. Se estiró sobre mi estómago que ya se empezaba a abultar considerablemente, y me mire en el espejo. El vestido era de un hermoso color rosa bebe y me llegaba a la mitad de los muslos. Estaba muy agradecida de que Gianna comprara estos vestidos.
Me volví de lado a lado, mirando mi reflejo. El día anterior, Gianna me había cortado el cabello. Ahora yacía en el medio de mi espalda. Necesitaba empezar a dejar todo atrás. Olvidar. Pero la pregunta seguía siendo la