Amanda avanzó lentamente con el arma.
—¿Qué estás haciendo? ¡No seas testaruda! —dijo Jarli con la voz temblorosa. Nunca imaginó que Amanda fuera capaz de apuntarle con un arma.
—¿Me crees estúpida? Sé lo que has hecho. Vienes a rescatar a esa estúpida mujer, pero no fuiste tan astuto como yo. ¡Levanta las manos, Rodolfo! —gritó Amanda sin dejar de apuntarle. Su plan siempre había sido atraer a Jarli, capturarlo y quizás matarlo, habiendo contratado a unos hombres para seguirle el rastro.
—Está