Su hija, ya no me amaba.
Debora.
—¡Jarli, ayúdame, por favor! —gritó Debora, tratando de pedir ayuda hacia Jarli, aunque sabía que todo era un plan y que él y Amanda estaban aliados en esto.
—¿Esa es Debora? —preguntó Jarli con una carcajada.
—Sí, es ella. Está llorando para que la ayudes.
—Pobre ilusa —dijo Jarli—. Pero no le hagas daño, recuerda el plan.
—No te preocupes, no le haré nada a esta idiota. Aunque quiero matarla, me voy a contener solo por ti, mi amor. No sabes el deseo que tengo de estar contigo y poder