Pronto esto terminara.
—Llama a tu suegro, rápido. Él sabrá cómo averiguar la placa del auto.
Jarli, no muy convencido por la situación, decidió llamar a su suegro, quien no dudó en contestar el teléfono a la primera.
—¿Tienes noticias? —preguntó Tayyar con urgencia.
—Sí, un anciano me dio casi toda la placa del auto de Camilo. Solo falta adivinar el resto.
—Ven rápido a mi oficina-ordenó Tayyar con voz arrogante y colgó la llamada.
Jarli se dejó caer al suelo, su cuerpo rendido sobre el pavimento. Se sentía exhausto