El rostro de Debora, se horrorizó; ver a aquel hombre con arma en mano la dejó en shock. Ese hombre tenía un rostro lleno de furia, sus ojos estaban rojos y su pulso temblaba como maracas.
Mientras tanto, Jarli estaba sin expresión en su rostro, pero sus labios estaban tan blanco como las hojas de un papel, en ese instante Debora no sabía que estaba sucediendo, lo único que hizo fue situarse en la mitad del hombre y exclamar por la vida de Jarli.
-¡Señor no sé qué está pasando, pero por favor