Oye déjame salir, enserio.
Jarli sonrió con malicia y pasó sus dedos por los labios de Debora. Él podía hacer con ella lo que se le viniera en gana.
-Ve a comer y luego te vas-le ordenó con frialdad.
Jarli se desplaza hasta la mesa y trae consigo el paquete y la gaseosa, luego lo abre y es una rica pizza, él toma una rodaja y se la entrega a Debora.
-Me la puedo llevar a casa y comerla allá.
-Mira, haz lo que quieras, en serio hablas demasiado.
-¡Mi gata!-Se acordó al instante.
-¿Qué pasa conti