—¿Tú comes fresa, doctora? —pregunta el niño con curiosidad, para luego comer una fresa.
—Sí, antes me encantaban, ahora son mis favoritas —confiesa con una mirada tierna para con su hijo.
El niño se emociona y sonríe con su boca manchada de fresa y chocolate. Arya toma una de las fresas y come acompañándolos.
El niño se chupa los dedos de su mano y toma una más. Ayden le deja y se come otra. Es un silencio, pero no incómodo.
Esta Arya masticando cuando el niño la ve con curiosidad —¿Tú eres mi