—¿Y tú? —pregunta a cambio, dejando de pasar su arrepentimiento, él la mira y suelta una risita—. ¿Has pensado en eso?
—Mucho. Me encontré pensando en eso más de lo que debería —declara él.
—Será afortunada la mujer que elijas para ti, solo te pido algo, déjame estar en la vida de Aryehn, quiero que sepa que soy su mamá, quiero que sea mi hijo —afirma ella y eso provoca una alegría en el corazón de ambos.
—Ya lo habías dicho, y te he dicho que sí, no dudes de eso —asegura él y levanta la mano so