Bajo la mirada de todos, fingí una sorpresa total y le pregunté:
—Bruna, ¿es verdad lo que estás diciendo? ¿La doctora Castro y Sergio eran amantes? ¿Me fue infiel?
Mi suegra, se dio cuenta que había metido la pata, se mordió los labios frustrada. Luego contestó de mala gana:
—Sergio ya está muerto, ¿qué sentido tiene hablar de esto ahora?
"¿Esta vieja cree que puede zafarse tan tranquila este asunto con una simple frase? ¡De ninguna manera!", pensé. Hice como si acabara de caer en la cuenta que