La confrontación.
A la mañana siguiente, el sol se filtraba a través de las cortinas, iluminando la habitación de Martín y Laura. Sus ojos se posaron en Laura, quien aún dormía. Se veía tan hermosa y había pasado una noche maravillosa amándola. Sin embargo, su mente estaba nublada por la confusión y la angustia.
Había pasado horas tratando de dormir, pero la imagen de Laura con David seguía acechando en su mente. A pesar de la conexión apasionada que habían compartido, la sombra de la desconfianza se había posa