Mundo de ficçãoIniciar sessãoLos pistoleros no tardaron en aparecer a todo galope por el camino, Kenay, los observó con ojos fríos y mirada resuelta, como el águila, esperando el momento indicado para lanzarse al ataque despiadado y definitivo, sus músculos se tensaron más de lo que ya estaban y lentamente fue levantando su arco con determinación, de pronto, con un grito de guerra Kenay, dio la señal.
Cuatro flechas salieron disparadas lleva







