Mundo ficciónIniciar sesiónNo tardó mucho en llegar a ella, estaba agotado y a pesar del frío reinante, mostraba claras señales de sudor en su frente y en su cuerpo, aunque eso no le importaba.
—¿Estás bien, Umi…? —pregunto Kenay con amabilidad.
Al ver que ella no podía responderle, se despojó de otra de sus pieles y con ella cubrió a los dos, la abrazó y comenzó a caminar con







