A la mañana siguiente Touma había decidido no ir al paseo programado de ese día e ir a la embajada a ver si le podrían ayudar con su identificación, pero justo cuando estaba saliendo del hotel sintió un delicioso y penetrante aroma de café que aturdió sus sentidos por un momento, en eso reconoció ese aroma… era de ese alfa y justo en esos instantes notaba que estaba recostado sobre un Ferrari deportivo de color negro mirándolo fijamente.
Maldijo su mala suerte, pero prefirió ignorarlo ya que se