Por Delfina
Estoy un poco más tranquila, Gastón se me acercaba cada día un poco más y aunque me cueste confiar en él y de verdad no puedo olvidar su traición, la carita de Cami me destrozó, ella espera que yo sea su madre del corazón y Gastón aprovechó el momento y me besó como hacía meses que no le permitía hacerlo.
Sus besos son como una adicción.
La felicidad de Cami es impagable.
Y mis barreras se debilitan por la pasión que me provoca Gastón con sus besos y sus caricias.
Al día siguiente,