Kin
Escuche como Leila me llamaba, así que sin pensarlo entre a la habitación, pero fue demasiado tarde, ella había saltado por la ventana, intente llamarle, pero ella solo corría hasta que alguien la atrapo y se la llevo, cuando eso paso mi desesperación creció, la había perdido otra vez; sentía como Kuyen me estaba sujetando, estaba temblando del enojo hacia mí; había fracasado una vez más
- Kin, escúchame, tienes que tranquilizarte – me hablo despacio Kuyen – respira, estoy sintiendo lo que