Ella había despertado de un sobresalto, se sentía mareada y le dolía el brazo izquierdo. Se revisó de inmediato y vio un punto rojo en su piel, parecía una especie de piquete bastante inusual. De inmediato miró a todos lados y comenzó a explorar la casa buscando a Velkan o a Antonella, pero no los encontró.
Lo último que recordaba era lo que Antonella le había dicho, que iría en busca de Velkan, pero algo le decía que ella misma tenía que emprender su propia búsqueda. No se iba a quedar esperan