Cuando abrió los ojos, no reconocía nada a su alrededor, la calle se encontraba desolada y la tenue luz del día comenzaba a colarse por todo el lugar. Sintió un fuerte olor y se dio cuenta que alguien estaba de pie frente a una fogata a plena luz del día.
Levantó su hocico para olisquear el ambiente. Ese humo olía delicioso, como a carne cocinada en esa lumbre. De inmediato su boca comenzó a salivar de manera incontrolable ¿Quién diría que, su primera sensación fuera la de estar hambriento?
La