En efecto, la expectativa de Antonella había sido acertada, pero por alguna razón se había ilusionado un poco cuando Mireya había mencionado la palabra “fuego”. La mente de la pelirroja había tomado la idea de una fogata grande al aire libre donde quizá harían una danza intensa o algo parecido, pero aquello había resultado ser diferente.
El grupo de mujeres se había dispuesto a encender velas blancas y a sentarse en círculo mientras daban algún pequeño discurso de bienvenida. Prácticamente se