Olivia bajó del Uber con las manos heladas, a pesar del cálido sol de la mañana. Respiró hondo antes de alzar la vista hacia el edificio de vidrio y concreto que tenía delante. La Clínica Sandman era elegante, moderna, y tenía un nombre que evocaba sueños. Ironía pura, pensó, para alguien que venía con un embarazo no planeado, fruto de una noche de copas, decisiones impulsivas y puras equivocaciones. Apretó la carpeta con sus estudios entre los dedos y entró. El aroma a desinfectante suave la e