Capítulo 10. |El testamento|
Finalmente, había llegado el día de la lectura del testamento del padre de Emiliano, él ya estaba inquieto y moría por regresar a su vida. Sentía que no encajaba para nada en la hacienda y menos con su familia. Eran las ocho de la mañana, Emiliano estaba sentado en una de las sillas de la gran mesa de juntas en la que vio a su padre con otros hombres discutiendo cuando era pequeño. Era la primera vez que estaba en ese lugar. La esencia de su padre se podía ver por cada rincón del salón.
—Falta