Una molesta reunión.
A la mañana siguiente Atanasia se puso de pie desde temprano, lavó su cara y sus dientes, luego de eso se vistió de ropa deportiva para salir a correr.
Al bajar apresuradamente las escaleras, la voz de Edmon la sorprendió.
- ¿A dónde vas? - interroga mientras se acomoda el reloj de la muñeca.
- Saldré a correr.
- ¿Cómo puedo estar seguro de eso?
- No veré a alguien más si eso es lo que piensas y te informo de una vez que regresando iré al hospital a ver a mi abuela.
Él se queda observándol