Es que soy yo...
Sentí algo extraño, suave y cómodo, me moví de un lado a otro y de pronto los rayos de sol pegaron en mi rostro, abrí los ojos y un dolor de cabeza me golpeó con fuerza, tuve unas inmensas ganas de vomitar, miré alrededor y vi que estaba en una habitación, no entendí nada, pero me levanté a abrir una de las puertas y para mi suerte era un baño, apenas si llegué para vomitar, después de sacar todo, me sentí débil, temblorosa y sobre todo asustada, no sabía dónde me encontraba, recordaba que habí