Mi rostro enrojeció de la vergüenza cuando escuché las palabras de Esteban, le dije a Jacob donde estaba para que se diera cuenta que no le ocultaba nada, pero no creí que realmente viniera hasta aquí.
Seguí a Esteban por el jardín, estábamos por entrar a la casa cuando detuve a Esteban.
–Será mejor que hable yo sola con él, no sé como vaya a reaccionar cuando te vea.
–No tiene nada de que reaccionar –mencionó Esteban –. Solo te fui a recoger anoche, somos amigos y te hice un favor.
Nosotro