No quise pensar en nada más, esa noche tenía preparada una cita, no había querido decirle, pero la verdad no tenía sentido hacer de lado mis planes, para que las cosas funcionaran tenía que darnos el espacio y el lugar, me prometí que no dejaría que terceros intervinieran en mi relación.
Eso incluía alejar pensamientos de dudas.
La noche había llegado, y con ella, la anticipación de lo que sería una cena memorable. Había reservado una mesa en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad,