Desperté a los niños y comencé a prepararlos para llevarlos a la escuela, ya hacía dos meses que trabajaba para el señor Romeo y mi vida había cambiado para bien, tenía dinero para pagar el colegio, transporte, comida y médicos para mis hermanos, aproveché de ir a médico yo también, me revisé mis dientes, me hice exámenes.
Las cosas en la casa de mi jefe eran más complicadas, desde la confesión que me hizo, él me evitaba, y yo, a él, se había complicado el asunto por el que viajó y se la pasaba