Romeo
La chica se veía asustada, Caroline se sentó junto a ella y apretó sus manos con consideración, Mason y yo intercambiamos miradas.
—Así que tú eres la chica que anda diciendo mentiras sobre mí —dije firme, la vi asentir con nerviosismo.
—Lo siento, me obligaron, no lo conozco, no quiero hacerle daño, Caroline dice que usted puede ayudarme.
—Puedo, si tú me ayudas a mí, ¿Crees que puedas hacer que ese hombre confiese lo que ha hecho?
—Si, pero me da miedo, porque no es el dueño del club, e