Mundo de ficçãoIniciar sessãoJulianne estaba sentada en la cama rodeada de médicos y familia, su hermana no podía dejar de llorar y su hermano reí mientras intentaba tranquilizarle, los médicos reconocieron que era un milagro que estuviese despierta, pero el que contase con todas sus facultades era simplemente obre de Dios.
—Señorita Altazar, ¿cree en Dios? —preguntó uno de los médicos. —No me responda, después de esto, solo sepa que debería.
Los médicos salieron, Arturo y Emma les acompañaron para agrade







