Julianne le abrazó de vuelta y sonrió.
En el tiempo que estuvieron fuera recopiló todo lo que necesitaba para su sorpresa de cumpleaños y el que Cash necesitara un momento o dos a solas era demasiado perfecto porque Bas e Isa podrían hacerse cargo del resto y Emma entretendría a Santiago.
—Un momento a solas, en un lugar con nuestros padres y hermanos, por no hablar de nuestros hijos.
—Y los amigos —Interrumpió Sebastian.