Sergio
Isabela es una mujer difícil de sorprender, sé que está enamorada de mí desde el momento en que se rio del primero de mis chistes, lo que pasa es que uno no debe abusarse de la buena fortuna, uno tiene que trabajar por el amor. Después de comprobar que todo está excelente para nuestro viaje, me aseguro de que ella tenga el cinturón bien puesto, le doy un beso en los labios y Isa me ve divertida.
—Te amo—Le digo y ella me mira a los ojos.
Los dos nos quedamos mirando antes de solicita