Isabela
Caminamos en silencio hacia el edificio. Sergio y yo esperamos el elevador, mi prometido espera a que estemos en el interior y afortunadamente estamos solos, él se gira y me mira a los ojos para luego decir: —A mí me gustan estos casi cuarenta minutos comprando café y tonteando contigo.
—A mí me gustas tú. Después del chisme me doy de baja. Necesito descansar, es viernes y creo que es mejor que vayas al debate con Amarilis —Respondo y le doy un beso antes de subir el elevador.
—¿N