Isabela
Sergio termina con su estallido de amenazas y veo rápidamente nuestro alrededor, todos miran a Westborn y a Sergio, mi novio extiende su mano hacia mí y caminamos juntos hacía Piedad, nos disculpamos por tener que irnos antes y ella se disculpa por lo que haya dicho o hecho su esposo. Nosotros le restamos importancia y salimos del lugar, esperamos nuestro auto y veo a Sergio el cual está serio todavía.
—Gracias por defenderme. —No vas a enojarte.
—Definitivamente, lo que voy a hacer