Isabela
Es momento de bajarse del auto y Sergio me mira a los ojos. El chofer nos abre la puerta y mi prometido me da un beso y me mira a los ojos.
—Yo dejo todo por ti, dime lo que quieres.
—Tu mamá me ha enviado cien pasteles de bodas, quieres que se muera.
—Puede que no quiera que se muera, pero, sí quiero hacer lo que nos haga más felices.
—Te amo, ahora baja el culo de este auto —Los dos reímos y salíamos del auto tomados de la mano. Sergio aparece decidido no soltarme ni para saludar