Mundo ficciónIniciar sesiónBea se bajó apresuradamente del coche, pues a pesar de haber pitado para alertar a Sarah que parecía no escuchar sus gritos de alerta, su transformación no había concluido cuando Adam llegó hasta el lugar en el que estaba aparcado el coche.
- Bea.- dijo él malhumorado.- ¡vamos! Ayúdame a ponerla en la silla de ruedas, no te imaginas la cola que había para conseguir una de éstas.
Adam señaló la silla de ruedas medio desvencijada con la que había aparecido, y Bea se dio cuenta c







