Capítulo 59. Adam
Adam llevaba al menos quince minutos observando a Sarah sin poder creerse que fuera ella. Quería ir a su encuentro, quería besarla, marcarla, devorarla y hacerla suya delante de todos los que habían asistido aquella noche a la fiesta; pero también sabía qu como recién escogido heredero del Alfa debía contenerse, y mostrar respeto a los invitados que acudían a felicitarlo por su nombramiento.
Sarah estaba tan increíblemente hermosa que no podía dejar de mirar cada vez que alguna de las personas