Capítulo 43. Munchen
La cojera y la torpeza por el tiempo encerrado, no impidieron que Munchen saliera de aquella prisión por todo lo alto. Abrió la puerta con brusquedad, y sorprendió a los jóvenes vigilantes que habían asignado aquella noche allí.
Munchen casi sintió lástima cuando golpeó con fuerza el rostro de uno de ellos, que exhaló un grito de dolor, y salió rebotado hacia atrás.
- ¡Tío!- le dijo Becca, sorprendida por su agilidad.
- Llevó mucho tiempo aquí, esperando a que este momento llegara, y te aseguro