Capítulo 32. Sarah

Sarah ya estaba dando vueltas en el garaje cuando las mujeres llegaron de su interrumpida tarde de compras. Las vio alarmadas, algunas demasiado pálidas, y Sarah comprendió que aquello era justo lo que Kara había intentado evitar, lamentablemente, no le había quedado otra opción aparte de avisarlas, porque las constantes vitales de Adam seguían siendo malas, y todo indicaba que había sufrido alguna clase de ataque.

El resto de miembros del grupo seguían estables, y Sarah no supo qué pensar ace
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