Capítulo 31. Adam
Las chicas de la aldea curaron a Adam, pero aún así él sentía como si el infierno se hubiera desatado en su cuerpo. La espalda le dolía, y notaba como la fiebre devoraba su cuerpo. Se tumbó en la cama de la habitación en la que lo dejaron, y se durmió. En su sueño, mientras las hierbas con la que le habían curado la espalda hacían efecto, vio a Sarah.
En cierto modo su propio cuerpo sabía que estaba teniendo una alucinación, pero aún así se sintió feliz de verla. Llevaba el largo cabello cayen