Capítulo 11. Becca
Becca estaba cansada, le dolían los brazos de cargar cajas,las piernas de caminar, y desde luego, le dolía la cabeza de reírse con las bromas de su dueño, pero al fin era medianoche, y le habían dado permiso para retirarse.
Dos años después de haber sido vendida a un comerciante que pasaba por el territorio de su antigua manada, su vida no había cambiado mucho. Seguía siendo una esclava, y hacía tiempo que había abandonado la fantasía de escapar, porque las dos únicas veces que lo había intenta